(La selección de estos fragmentos se debe a la reflexión que personalmente encuentro en ellos y que he querido compartir. Todos lo fragmentos pertenecen al libro titulado La bailarina de Auschwitz, de Edith Eger.)
LA LIBERTAD RESIDE EN ACEPTAR LO SUCEDIDO
Cuando ocultamos a la fuerza nuestra realidad, nuestra
historia, los secretos pueden convertirse en trauma, en prisión. Lejos de
disminuir el dolor, todo lo que nos negamos a intentar aceptar se convierte en
una realidad tan inexpugnable como los muros de cemento y las barras de acero.
Si no nos permitimos afligirnos por nuestras pérdidas, heridas y decepciones,
estamos condenados a revivirlas.
La libertad reside en aceptar lo sucedido. La libertad significa armarnos de valor para desmantelar la prisión pieza a pieza. [...]
Si me preguntaran cuál es el diagnostico más habitual de las personas a las que trato, no respondería depresión ni trastorno de estrés postraumático, a pesar de que esas afecciones son absolutamente habituales entre quienes he conocido, amado y guiado a la libertad. No, diría que es el hambre. Estamos hambrientos. Tenemos hambre de aprobación, de atención, de afecto. Tenemos hambre de libertad para aceptar la vida, conocernos y ser realmente nosotros mismos. [...]
